Me encanta esto. Me encanta jugar, pelear y después seguir jugando. Cambiando, alertando, advirtiendo, provocando... queriendo.
Siempre fueron pocas las cosas que me daban paz. Quizás por exceso de preocupación, quizás por exceso de perfeccionamiento, quizás porque no hay quizás que valga para explicar porque no viví correctamente, a puro sentimiento. Ahora sí, hace un tiempo ya, dejándome llevar por las emociones, por los excesos, por los impulsos... estoy bien. Siempre son muchas las cosas que me dan paz.